En el marco del Día Internacional de la Mujer, quiero hablar de un tema transformador: la autonomía económica de las mujeres. No sólo se trata de tener un ingreso sino de poder decidir sobre el.
En México, el 50% de las mujeres con alguna actividad productiva está en la informalidad, otro dato importante es que cuando ocurre una emergencia familiar, el 22% abandona su empleo para dedicarse a los cuidados de la familia, esto revela una economía que aún descansa sobre el trabajo no remunerado de millones de mujeres.
La inclusión económica femenina es clave. Si logramos sumar a 18.6 millones de mujeres a la economía, el país podría incrementar su PIB en 6.9 billones de pesos en la próxima década, esa debe ser la meta, porque sólo así podríamos alcanzar los niveles de participación de los países de la OCDE.
Hemos avanzado mucho en política, hoy México tiene más legisladoras que legisladores y, por primera vez, una mujer es Presidenta de nuestro país, pero si hablamos de economía tenemos mucho trabajo por hacer ya que ocupamos el lugar 122 de 146 países.
Las mujeres tenemos la capacidad de organizar, innovar, liderar y crear empresas, pero enfrentamos barreras estructurales como falta de financiamiento, capacitación y redes de apoyo; sólo el 15% de los negocios liderados por mujeres acceden al comercio exterior.
Necesitamos acciones reales, verdaderas como presupuestos con perspectiva de género, estrategias que acompañen el emprendimiento, que se cumplan las leyes y que haya más visibilidad para mujeres líderes que se vuelvan agentes de cambio y de inspiración para otras mujeres.
No basta con buenas intenciones; necesitamos resultados.
La autonomía económica transforma vidas, da libertad, rompe ciclos de violencia y fortalece a las familias y a las comunidades del país.
Que las niñas y jóvenes vean ejemplos reales de éxito es parte del cambio.
Estoy convencida, porque hay estudios que lo sustentan, que cuando una mujer tiene dinero propio apoya en la educación de l@s hij@s, apoya en la salud y en las necesidades de la familia, pero también en el desarrollo de su comunidad.
Las mujeres con un ingreso son el motor de cambio que nuestro país necesita para su desarrollo social y económico además de que eso les da seguridad, las empodera y les da confianza para alzar la voz por la justicia y el bienestar de México.
“Si te toca ver, te toca hacer”
Meggie Salgado